Johana Rojas, la diseñadora caleña que usa su prótesis a favor de la moda

“La moda siempre me pareció una herramienta para demostrar quién eres” Johana Rojas
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Superación emprendimiento

Johana Rojas es una joven diseñadora, asesora de imagen y personal shopper, quien además de su talento y buen gusto por la moda, ha logrado vencer tres veces el cáncer en diferentes partes de su cuerpo, una mujer que aún en medio de los obstáculos y la enfermedad, ha logrado encontrar alegría, serenidad y esperanza para construir sus sueños y caminar hacia adelante.

Su historia de vida puede ayudar a  muchas otras mujeres a reconocerse y valorarse más allá de lo físico y lo superficial, cumpliendo sus propósitos personales y mostrando su esencia sin tapujos. Por eso cuenta su historia sin complejos y con total confianza en sí misma, compartiendo sus enseñanzas con el mundo.

Johana cuenta que desde muy pequeña se encontró de frente con el cáncer, cuando tenía seis años, su madre murió a causa de esta enfermedad, luego a ella con solo 12 años, fue diagnosticada con un osteosarcoma en la pierna. En esa época, vivía en Bogotá con sus abuelos, mientras que su papá se había quedado trabajando en Cali. Ella no era consciente de la gravedad que acarreaba su diagnóstico, ya que su papá, con el ánimo de protegerla y su amor incondicional, no le explicaba todo lo que estaba sucediendo y la llevaba a las sesiones de quimioterapia diciéndole que era un tratamiento.

Pero un día Johana quiso saber en realidad lo que le estaba pasando. “En esas, el doctor me dice ‘Johana, hay que amputar, en ese momento para mí era mucho más importante vivir que perder una pierna. Nunca lloré. A mi papá le dio durísimo, pero yo tomé la decisión de que me amputaran" La única condición que puso mi papá fue que el procedimiento lo realizaran después de mi cumpleaños, entonces a mí me operaron el 6 de noviembre de 2003”, relata.
En ese momento comenzó una nueva vida para ella. Además de haberse sometido a la cirugía y luego de ser declarada en remisión y de hacer todo el proceso de adaptación a la prótesis de su pierna, volvió a Cali para vivir con su papá y su nueva esposa. Eso significaba cambiar de vida, de colegio, de amigos y de rutinas. “Yo estaba calva, con bastón, estrenando prótesis, y, además, se me atrasó todo el crecimiento por la quimio, entonces yo me veía chiquitica al lado de mis compañeros”. Sin embargo, muy pronto Johana dejó ver su valentía y se ganó el respeto de los otros niños.

Creció rodeada de amigos, que hoy siguen siendo los del alma y sin complejos, pero fue más adelante, cuando se involucró sentimentalmente con otros, que empezó a sentir prevención con respecto a los hombres, debido a experiencias poco agradables que vivió y que hoy ya ha perdonado y superado por completo.

Luego de graduarse del colegio, estudió cuatro semestres de diseño de vestuario en la Universidad de San Buenaventura, en Cali. Y luego decidió venir a Bogotá para estudiar diseño en la Universidad de los Andes, teniendo claro que su enfoque era la moda; “siempre me pareció una herramienta para demostrar quién eres o quién no eres. Además, yo, antes de tener la prótesis como la tengo hoy (de titanio), la tenía como de una espuma, que hacía como si fuera la pierna, entonces era una herramienta para tapar o esconder la prótesis, siempre lo manejé de esa forma. Pero en diciembre pasado tomé la decisión de quitarme la espuma y mostrar mi realidad, y ya la moda tiene para mí otro significado”. 

  • Su trabajo de grado de la universidad, lo realizó pensando en el cuidado personal de mujeres con prótesis, que consistía en adaptar los medicamentos o implementos del kit de primeros auxilios con una apariencia más cosmética, que al sacarlo para curar alguna herida o se presente alguna incomodidad, la mujer pueda sentir más confianza de mostrarlos.

Tras graduarse en 2015, la diseñadora recibió otro duro golpe en su vida. Una prima por parte de su mamá falleció de cáncer a los 26 años, el tema  se vuelve una preocupación real en su vida, pues en ese entonces, tenía planeado viajar a Londres para hacer unos cursos, al regresar, acude al médico y se da cuenta que tiene una enfermedad genética muy agresiva, el síndrome de Li-Fraumeni, que significa que su cuerpo no detecta cuándo hay células malas, haciendo que no tenga filtro y que se reproduzcan muchos cánceres muy agresivos. Tomó una importante decisión, renunciar a estudiar su maestría en el exterior, pues debía someterse a controles estrictos cada tres meses. También decidió mudarse a Cali con su familia, donde creía que lograría un mayor bienestar. Esto también implicaba dejar a su novio de entonces y empezar a construir un proyecto que sin pensarlo, le transformaría maravillosamente la vida.

Luego de tener que pasar por una mastectomía doble para prevenir un cáncer de seno, en febrero de 2017 le detectaron dos cánceres primarios de pulmón, por lo que fue sometida a una cirugía y a un tratamiento de quimioterapia. Y, por si fuera poco, su novio de ese entonces, con quien había comenzado una relación, la dejó una semana antes de empezar el proceso. No era un momento fácil, pero ella no se rindió y encontró una luz en el camino. La invitaron a hacer un retiro de Emaús y para ella fue un giro de 180 grados, que la llevó a vivir otra realidad. Después de Emaús todo empezó a tomar su rumbo.

Las sesiones de quimioterapia terminaron en agosto del año pasado y dos meses más tarde conoció a su novio actual, un ortopedista que entiende a la perfección su condición y que la ha acompañado en cada paso.

Johana es una mujer con un carácter fuerte, que no se ha dejado ganar de ninguna adversidad, ha usado la moda como su mayor arma para mostrar quién es, en ocasiones  le molesta la mirada de algunas personas que con poca prudencia la observan o algunos más osados hacen preguntas sin sentido, también cuenta en tono divertido que con los niños es otro tema cuando preguntan por su pierna, ella a manera de broma responde que tiene una pierna robótica y ellos quedan fascinados. 

Hace dos años fundó su Concept store, OcreyArco y hace un año y medio OcreyArcomini  ubicadas en el barrio Granada, en Cali. Allí, ofrece piezas de vestuario, joyería y accesorios de 48 diseñadores colombianos. Hoy es consciente de la importancia de mantenerse emocionalmente fuerte y equilibrada para enfrentar lo que venga. Si desean seguirla y conocer más de cerca su historia día a día, les dejamos su cuenta personal: @johanarojasr

 

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