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Malos hábitos alimentarios de estudiantes prenden alarmas frente a riesgos de obesidad

Los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Escolar (Ense) y la de Tabaquismo en Jóvenes 2018 realizadas por el Ministerio de Salud y la Universidad del Valle desnudan, según el pediatra Vladimir Muñoz, preocupantes grietas en las políticas de salud pública orientadas a niños y adolescentes. Grietas que, “de no corregirse de manera inmediata, se traducirán en graves enfermedades con impactos sociales y económicos incalculables para el país”, dice el experto.

De acuerdo con la Ense, nueve de cada diez escolares de entre 13 y 17 años no consumen frutas y verduras en las cantidades recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que, en palabras de Nohora Bayona, nutricionista de la Universidad Nacional, ubica a esta población en la ruta más directa hacia los desequilibrios metabólicos y la obesidad, con los riesgos que estos acarrean. 

Pero el asunto empeora, dice Muñoz, porque el 75 % de los niños tienen las gaseosas como bebidas principales y 8 de cada 10 consumen fritos, paquetes y comidas rápidas como parte de su dieta diaria, en un abierto desvío de los patrones alimentarios que exige el sobrepeso creciente en la infancia. “Son inadmisibles estas conductas, cuando la última encuesta nutricional demostró que el 20 % de los jóvenes ya son víctimas de este flagelo y se supone que se desplegaron estrategias oficiales para contrarrestarlo”, agrega Muñoz.

Para César Burgos, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, la Ense demuestra malos hábitos alimentarios que parecen afianzarse, así como la carencia de programas específicos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad destinados no solo a los escolares sino a la niñez en general. “No hay duda de que el modelo actual de salud, equivocadamente centrado en la atención de la enfermedad, le está cobrando un precio muy alto a la sociedad con la exposición de los jóvenes a riesgos que pueden evitarse”.

Aunque las cifras de la Ense parecen tomar por sorpresa a algunas autoridades de salud y educación, lo cierto es que las mismas reflejan, según el endocrinólogo Iván Darío Escobar, una realidad marcada por un exceso de peso en menores de 5 años que pasó del 4,9 % en el 2005 al 6,3 % en el 2015. De hecho, uno de cada cinco adolescentes ya está afectado por este problema.

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